POR SUERTE "HAGO EL MEJOR OFICIO DEL MUNDO, EL PERIODISMO" - GABO GARCIA MARQUEZ

Además de ser mi vocación, el periodismo para mi es una pasión.
Cuando estoy haciendo prensa me siento feliz, no me canso, disfruto haciéndolo porque es novedoso, además hay que ser creativo, observador, responsable, saber escuchar, saber comunicar y por sobre todo, AMAR ESTA PROFESIÓN!!!

Cecilia Grillo

martes, 26 de abril de 2011

Como nos impactan las nuevas tecnologías


Las nuevas tecnologías de la información y comunicación, presentan grandes riesgos culturales a las que se ven sometidos los países, ya que la comunicación es un agente modelador de la cultura, dichas tecnologías ejercen gran influencia en las identidades nacionales, pues modifican fundamentalmente las relaciones interpersonales e institucionales, en la producción del sentido, identificación cultural, en la ética predominante y en muchas esferas de la vida humana.
Así, encontramos las nuevas tecnologías inmersas en la vida cotidiana, en el desenvolvimiento de las instituciones tanto productoras de bienes como de servicios, y también cada vez más se van incorporando en el desempeño individual de los trabajadores. Por ello se menciona que las nuevas tecnologías tienen un gran impacto en el desarrollo de un país.
Al referirnos a las nuevas tecnologías de la información, estamos refiriéndonos al almacenamiento, procesamiento, recuperación y distribución de la información por medio de procesos microelectrónicos computarizados, lo que se denomina informática y también hablamos de la telemática, que viene a ser la organización y transmisión de mensajes computados a través de redes integradas de telecomunicación mediante satélites, la digitalización, la fibra óptica, entre otros. Así como las nuevas posibilidades que brindan los instrumentos de comunicación electrónica existentes como son la radio, la televisión, el teléfono etc.
Como vemos, estos descubrimientos hacen la vida más llevadera pero a su vez tienen sus implicancias en la vida de las sociedades, por lo que se preconiza que para los próximos años las nuevas tecnologías permitirán que las sociedades se informaticen, y esto hará que la totalidad del saber y de la creación humana esté al alcance de todos. Se considera que un ciudadano informado podrá tomar mejores decisiones políticas, tendrá mayores oportunidades a puestos de trabajo que se crearán, permitiéndole de esta forma liberarse de las tareas rutinarias, desagradables y peligrosas, quedándole más tiempo libre para su recreación y autoformación.
Es apasionante, estas expresiones y a la vez esperanzadoras pero en ellas no están contempladas las realidades existentes en el mundo, ya que no todos los países tienen el mismo nivel de desarrollo, ni poder adquisitivo, muchos no han resuelto sus grandes problemas internos, de desigualdades.
Dicha situación no permitirá contar con ciudadanos informados, pues los que accedan a la información son y serán una minoría, pues las grandes mayorías no han resuelto prioridades más importantes de su vida. Así que pareciera una falacia pensar que las nuevas tecnologías permitirán resolver los grandes problemas de la humanidad,  Como también será muy difícil ser parte de la "aldea global" que McLuhan refiere que está a la vuelta de la esquina, y que ya no habrá ni primer, segundo o tercer mundo.

En la actualidad, son muchos los países que por constituirse en "sociedades informatizadas", han incorporado las nuevas tecnologías sin distinguir las condiciones sociales, culturales e históricas de las realidades de cada país.
Este artículo tiene como propósito contribuir a la discusión respecto a la importancia de los aportes que las nuevas tecnologías sobre todo de la información y comunicación implica en la vida de nuestras sociedades. Dichas tecnologías son creadas bajo esquemas económicos, técnicos, administrativos y culturales de una identidad diferente a la nuestra, y al ser transferida a nuestros países que tienen circunstancias históricas con diferentes necesidades, introduce elementos exógenos que no encajan y que van a crear desestabilizadores sociales, pues la población es muy sensible a procesos de alienación cultural.
En este sentido, se considera que muchas sociedades creen en el supuesto de que la incorporación de las nuevas tecnologías, en los países del Tercer Mundo van a mejorar su calidad de vida, sobre todo por la revolución científico-técnica que producen las nuevas tecnologías en el terreno específico de las comunicaciones: por su carácter de uso social, por su inserción en la estructura socioeconómica de un país, y porque su implementación obedece a leyes del mercado corporativo transnacional.
 Es decir, muchos consideran que las sociedades no pueden quedar marginadas de los adelantos que se van alcanzando. Sin embargo, en los países donde predomina el desempleo y subempleo, el analfabetismo y desasistencia social, donde los que acceden a la tecnología son las minorías privilegiadas no se puede estar pensando en nuevas tecnologías de información y comunicación que no sean para la superación de las actuales condiciones de vida.
Se dice que las nuevas tecnologías son democratizadoras, pues permite acceso y participación igualitaria de los individuos en el manejo de las máquinas, cosa no tan cierta ya que en los países del Tercer Mundo los que acceden a la tecnología son las minorías privilegiadas. Pero una democracia real de las comunicaciones no se logrará con la incorporación irracional de las nuevas tecnologías. Es necesario tomar en consideración la transformación requerida hoy en el poder político y en el poder económico en la sociedad. Por ello, lo más importante es rescatar el sentido esencial de la información en términos de transformación social.

Por lo anteriormente tratado se hace relevante tener presente el lado negativo de la nueva tecnología en el campo de la información y comunicación, que  son el individualismo y la autogratificación sin responsabilidad o control parece ser la norma de conducta social aceptada, invasión de las pantallas de cine y televisión con "basura cultural" exhibicionismo y expresiones negativas de la conducta humana desapareciendo los controles sociales y "todo vale", el hombre va perdiendo su identidad y rinde su privacidad, convirtiéndose en una mera pieza del entramado tecnológico, las nuevas empresas altamente automatizadas requieren cada vez menos mano de obra, asimismo los estados nacionales pierden soberanía ante la creciente "globalización".

Entre otros aspectos negativos que es necesario anotar como elementos que están atentando contra nuestra cultura y que se transmiten por los medios de comunicación e información están: la tendencia a la homogeneización de los gustos, patrones culturales y normas de conducta, la tendencia a hacerse más evidente la segmentación poblacional sobre la base de la clase social, el acceso a las nuevas tecnologías se convierte en el más poderoso símbolo de estatus, la búsqueda del éxito económico a cualquier costo se va convirtiendo en la suprema aspiración del ciudadano promedio, entre otros.
Al respecto, Internet nos pone de cara al futuro, hacia la multialfabetización, que aborda no sólo la habilidad de saber leer y escribir para recibir y procesar información, sino también la habilidad para recibir y procesar muchas clases diferentes de información que nos llega a través de diferentes canales. Estos componentes tienen que ser caracterizados dentro de la "nueva alfabetización informativa" que involucra una alfabetización: visual, tecnológica, organizativa, mediática y cultural. Si la sociedad no desarrolla destrezas elementales para utilizar estas nuevas tecnologías perderán el control sobre su propio destino.

martes, 12 de abril de 2011

Vivir con miedo

La inseguridad es tal vez la mayor preocupación de los argentinos. Tiene que ver con la integridad humana, con la existencia misma, con cuidar nuestras vidas y bienes. El asunto ocupa invariablemente el centro de la escena en materia de preocupaciones.


En algún tiempo, era solo un asunto marginal. Algunos sectores sociales a los que no llegaba el progreso lo padecían, y en el otro extremo, los que mayores recursos disponían, se preocupaban por no ser saqueados.

Hoy la inseguridad golpea como problemática social en forma transversal. Castiga en forma general a la sociedad toda. Ya no se trata de villas o countries, ricos o pobres, la epidemia se ha convertido en pandemia y nos impacta a todos.
Una simple mirada a nuestros hogares nos mostrará alarmas, rejas, guardias privados, cuando no "serenos", sofisticados sistemas de seguridad en puertas y ventanas que cada vez tienen mas cerraduras y pasadores. Dejar un hogar sin ocupantes para ir a trabajar, estudiar o para hacer una visita familiar implica un operativo muy minucioso para asegurarnos que nuestra vivienda y bienes estarán a salvo, o al menos que no será presa fácil d Nuestros hábitos más elementales en el andar cotidiano dan otra muestra de lo mismo, un caminar vigilante, atento al más mínimo movimiento que nos genere sospecha, bajo una desconfianza exacerbada y esa actitud casi hostil frente a cualquier desconocido que se acerca. Carteras y bolsos celosamente cuidados en ese circular casi paranoico al que finalmente debimos acceder por meras cuestiones de supervivencia.

El repertorio es inagotable, elegir la ruta menos peligrosa, el camino hacia la escuela, el trabajo o cualquier actividad apelando al sentido común, intentando recorrer las zonas mas concurridas, menos arriesgadas, mas iluminadas. Es casi una obligación evitar los ámbitos oscuros o las barriadas desprestigiadas convertidas casi en ghettos.e los más improvisados delincuentes.
La sociedad ya ha colocado a este tema hace tiempo en los primeros lugares en las encuestas. Los políticos no encuentran el camino, es mas, no lo conocen, por eso muchos incluso intentan minimizarlo, ignorándolo en sus discursos.

Sabemos que ese no es el camino. Nada se soluciona sin nuestra decidida acción al respecto. Los hombres podemos hacer que las cosas pasen, solo si estamos sobre ellas. Se precisa una actitud perseverante, con convicción y sobre todo un diagnóstico adecuado, ese que aun no aparece con claridad.

Los políticos no saben como llevarnos hasta ese destino que nos libre de esta sensación espantosa de que podemos perder nuestras vidas o bienes a la vuelta de la esquina, pero lo mas grave aun es que no hemos dado el puntapié inicial, el imprescindible y necesario, ese que implica comenzar el debate.

Algunos gobiernos, respondiendo a la demanda más elemental de la sociedad, esa que reclama aumentar la seguridad como forma de contrarrestar el delito, han dado rienda suelta a esta ecuación que ya ha demostrado reiteradamente su ineficacia.
Mas policías, mas controles, para darle batalla al delito. Ojala fuera tan simple. El tema es complejo, y hay que decirlo, la solución no parece tan lineal. Ninguna propuesta de trabajo que no contemple que estamos frente a un fenómeno social que tiene un origen multifactorial tiene chances de lograr éxito.

La problemática esta plagada de causas que explican solo parcialmente el fenómeno. Drogas, alcohol, pobreza, impunidad, ausencia de justicia, una débil concepción del valor por la vida y la propiedad privada, una sociedad que ha perdido la cultura del trabajo, familias desintegradas, ausencia de diálogo en el hogar, una educación que muestra grietas, con códigos morales destruidos y una fragmentación despiadada, son solo algunos de los componentes de una larga nómina que en combinación, casi nunca aislados, conforman el coctail que deriva en este desastre actual

El tema es complejo, MUY complejo. Los políticos no encuentran el camino. Digámoslo, la sociedad tampoco. Pero vayamos por partes. Ignorar el asunto no nos conduce a ningún lugar. Si no nos enfocamos en analizar la cuestión a fondo, si este tema no se convierte en la preocupación central a la hora del debate, difícilmente encontremos el rumbo que nos acerque a la solución, o al menos a atenuar parcialmente las incontrolables consecuencias de este fenómeno.

Reconocer nuestra ignorancia al respecto es el primer paso. Seamos claros, no sabemos como enfrentar este asunto, ni políticos ni sociedad. Solo tenemos discursos plagados de diagnósticos, los más de ellos incompletos. Sin la humildad de reconocer que estamos perdidos, profundamente perdidos, seguiremos siendo rehenes de los delincuentes, esos que disfrutan del privilegio de nuestra impotencia y desconcierto
. Preocupa el asunto, pero mas aun que el tema siga siendo tabú y que no estemos dispuestos a instalarlo en el centro de la escena del debate. Alguien debe dar el puntapié inicial. No es patrimonio exclusivo de los gobiernos, la responsabilidad es de la sociedad toda, pero sería bueno que empecemos a ver quienes se sentarán en esa mesa que nos ayude a recorrer el camino de vuelta. Queremos sentirnos seguros, pero debemos trabajar mucho para ello. Depende de nosotros. Cuando a la inseguridad dejemos de esconderla bajo la alfombra, tal vez tengamos una chance.

Ahora veamos que sucede en Tucumán donde te matan por $ 10. Y si no habría que recordar lo que pasó con la escribana María Isabel Osores, a quien asesinaron en octubre cuando, con una bolsa en la mano, iba a tomar el colectivo para visitar a su madre en Salta. O lo que le sucedió a la maestra jubilada Mercedes Ramírez de Cahisa, víctima de arrebatadores en diciembre de 2009. Pero en Tucumán también te matan por mucho dinero. Y casos hay varios. El de Pablo Aiziczon es el último. Pero está el de Jorge Matteucci, tirado en La Aguadita en diciembre. O el del contador Carlos Albarracín, del que ya pasaron ocho años, o el del matarifeJavier Chávez, al que ejecutaron de un tiro en marzo del 1996, o el empresario Antonio Macaione, acribillado a tiros el 22 de noviembre de 1992. Son tan sólo algunos ejemplos. Lo alarmante de recordar estos casos es que... todos están impunes.
Finalmente como muestra aportamos los resultados arrojados de un sondeo los que indican quela mayoría absoluta de los 600 tucumanos encuestados por la empresa Sociología y Mercado considera que la inseguridad es el principal problema de la provincia. La cifra final es categórica: el 51,5% de las respuestas muestra la preocupación por la situación de la seguridad en Tucumán, y esa sensación se agudiza en los grupos etarios más distantes.-